Modelos de aprendizaje formal e informal, una brecha a la que hay que atender.

“We are living in a world where access trumps knowledge every time. Those who know how to search, find and make the connections will succeed. Those who rely on static knowledge and skills alone will fail.” – Charles Jennings

Por años las organizaciones han ligado su modelo de aprendizaje con horas de capacitación y formación atendidas por sus colaboradores, en ocaciones aunadas con la satisfacción de estos y los resultados reflejados en la empresa. Sin embargo este modelo hoy en día no es suficiente. Parece poco realista pensar que cada empleado solo ha aprendido de los cursos, talleres, capacitaciones, conferencias, etc. a las que ha sido formalmente inscrito y dejar de lado contemplar aquellas horas que ha invertido de manera no formal a perfeccionar, entender o dominar alguna tarea, encontrar una respuesta, proponer una innovación, también de estas actividades ha aprendido mucho.

El networking, trabajo en red o trabajo colaborativo aportan mucho del total de conocimientos que se adquieren al desarrollar un trabajo, pareciendo una balanza no equilibrada entre el aprendizaje formal y el informal durante nuestra vida profesional. Tradicionalmente la formación y desarrollo profesional en el trabajo ha sido delegada a formadores externos con un dominio importante del tema o materia a impartir, y este se determinaba a partir de un estudio profundo de las necesidades de capacitación (DNC).

En los últimos años hemos visto un auge de los formadores internos que, aunque en ocasiones puedan requerir el apoyo del equipo de formación para realizar sesiones formativas realmente didácticas, tienen un dominio de la casuística concreta a la que debe dar respuesta la formación y un conocimiento previo de los asistentes que puede compensar los aspectos pedagógicos.

El enfoque de la formación de valor tiene como premisa básica el planificar y desarrollar las fases de un proyecto orientadas principalmente a cubrir la problemática de negocio. La brecha identificada en la detección de necesidades se puede cubrir con formación diseñada para trabajar bajo diferentes metodología, esta puede ser desde la presencial o tradicional hasta la formación virtual o online sin dejar de observar la modalidad híbrida o blended, siempre inicialmente alineados a los objetivos de la compañía.

Es evidente que  para hablar de formación de valor, una de las tareas de los responsables de proyecto se inicia con la creación de un equipo de consultores con alta motivación. Estos equipos iniciarán las tareas de transformación de los contenidos en recursos útiles para modificar la experiencia y el conocimiento. Esto quiere decir que el trabajo de diseño pedagógico debe centrarse principalmente en desarrollar un producto formativo que facilite el ejercicio de adquisición de conocimiento, es decir, una acción efectiva en un determinado entorno del negocio.

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