Generación, atesoramiento y gestión del conocimiento de una organización

El ciclo dinámico y constante en el que se mueven las organizaciones genera aprendizajes y conocimientos que le dan valor al producto o servicio. En este proceso de cambio se reconocen diversos factores que promueven y habilitan estrategias de crecimiento y desarrollo en la construcción del conocimiento de las organizaciones, capitalizando de esta forma las ventajas competitivas.

Es de esperarse que en esta vertiginosa revolución, uno de los factores que ha sido impactado de manera significativa es la forma en que aprendemos, la educación es caracterizada por ser “un proceso permanente de enriquecimiento continuo del conocimiento y del saber hacer” (Almada, 2000). Las organizaciones precisan individuos capacitados para ejercer las actividades que aseguren permanencia en el mundo contemporáneo. Esto no se reduce a la infraestructura, las máquinas o los equipos; más bien hace referencia en las capacidades de los individuos para adquirir, crear, distribuir, y aplicar creativa y responsablemente los conocimientos en un mundo donde la velocidad con la que aparece la obsolescencia es cada día más rápida. Sin embargo una parte primordial de este proceso es que la organización cuente con una estrategia para retener el conocimiento que se genera. Esto sirve de memoria organizacional, pero además de una estrategia para crear una comunidad dinámica de aprendizaje entre sus colaboradores. Con este escenario, el desarrollo y crecimiento organizacional es un reto de re- configuración en los procesos y en el diseño de las estrategias que optimicen el tiempo y oportunidades para el logro de objetivos. Es cada día mayor la exigencia en la búsqueda de alternativas que hagan frente a estos retos.

La generación, atesoramiento y gestión del conocimiento de una organización, debiera ser parte integral de su proceso. En este sentido, para transformarlo en un valor agregado Pinchot y Pinchot (1993) y Savage (1996), mencionados por Salinas, P. (2010), identifican algunas de las actividades laborales implicadas en el proceso:

Re-enfoque del papel del trabajador, refiriéndose al desarrollo en ellos de las competencias requeridas, así como fomentar el desarrollo de multihabilidades y generar un entorno que facilite y promueva la innovación

Estructura organizacional basada en equipos de trabajo. Por si solos cada trabajador difícilmente genera mucho valor, es importante la integración para generar sinergia.

Mapeo del conocimiento de la organización. Es primordial reconocer las capacidades, competencias, experiencia y conocimiento de cada miembro, así como las capacidades, competencias, experiencia y conocimientos que la organización requiere de cada uno de sus miembros para alinearlos.

– Utilización del trabajo como diálogo. Cada miembro del equipo debe ser capaz de identificar los conocimientos y competencias de los demás miembros del equipo, para desempeñar juntos el proceso de trabajo.

– Reestructuración del poder. Se requiere que la alta dirección enfoque y coordine el trabajo de los equipos con el objetivo de flexibilizar y agilizar las actividades.

Cada organización reconoce la urgencia con la que requiere incorporar este proceso a su quehacer cotidiano, sin embargo prepararse para enfrentar los retos actuales pone en perspectiva que tan familiarizados se está con esas necesidades, y  cual es la capacidad que se tiene para hacerle frente, o cuantos son los requerimientos para poder superar el reto. Para ello, no hace falta invertir grandes sumas de dinero, más bien es importante reconocer inicialmente las necesidades y recursos de todas las especies con los que se cuenta. Para ello la utilización de herramientas como el internet han desarrollado nuevas posibilidades en las modalidades del proceso enseñanza – aprendizaje, esto es evaluar las posibilidades que nos llevan desde el modelo tradicional de aprendizaje hasta el aprendizaje situado (U learning), que será la continuación de este post.

Almada, M. (2000). Sociedad multicultural de información y educación. Papel de los flujos electrónicos de información y su organización.

Salinas, P. (2010). Condiciones organizacionales que favorece la innovación educativa. Incluido en el la compilación de Burgos, J y Lozano, A (2010), Tecnología educativa y redes de aprendizaje de colaboración.

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